En política y en póker, las cartas que se tienen deben mantenerse ocultas hasta el momento indicado.
Hay una dialéctica entre esas cartas que el jugador promete tener, a través de gestos, palabras o movimientos de su cuerpo, y las cartas que realmente tiene.
Amenaza con tener cartas que quizás no tenga, pero si sus rivales quieren

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