El bingo entre los juegos de azar tiene una historia bastante interesante. Se puede trazar todo el camino de vuelta a los años 1500, donde comenzó como una lotería italiana.
El juego creció y cambió, comparado al que se está reproduciendo con mayor frecuencia y en más áreas, se hizo referencia a éste con el nombre de “Beano“.
El juego del beano había hecho por fin su camino a América, donde se jugó en un carnaval que tuvo lugar en Atlanta.
Fue allí que un viajante de comercio con el nombre de Edwin S. Lowe estaba en la zona en diciembre de 1929 y fue testigo del juego que tenia lugar. Trató de jugar, pero no pudo conseguir un asiento por lo que se conformó con ver a otros apostar sobre este juego en su lugar.
El juego causó una gran impresión en el señor Lowe y él comenzó a jugar de nuevo en Nueva York. Jugó el partido con los frijoles secos, cartón, y un sello de goma. Lowe vio cómo gran parte de la impresión que el juego habia hecho en aquellos que lo jugaron.
Fue entonces cuando decidió que necesitaba algunos cambios y comenzó su viaje.
Aunque Lowe era el anfitrión de un juego de una de las mujeres estaba tan pero tan emocionada que ella tartamudeó la palabra y terminó gritando “Bingo” en lugar de beano y así es como el juego de bingo consiguió su cambio de nombre.
La ciudad de Córdoba en Argentina alberga a numerosos casinos y salas de bingo de la región.
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