Así como hay ciertos rasgos del conocimiento y un trasfondo cultural y de experiencias detrás de cada una de nuestras jugadas, capaz de determinar una estrategia de juego de la que podemos no ser absolutamente conscientes, la personalidad también impone sus virtudes y limitaciones.
¿Adictos a la acción? ¿Tímidos? ¿Valientes y aguerridos, o conservadores y temerosos?
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