Debut y victoria. Grecia no fue capaz de pasarle por encima a una selección española que atesora mucha más calidad que los helenos, y además en manos de un sinfín de jugadores. Le costó a la selección hacerse con el ritmo del partido. Con Spa-noulis y Diamantidis gobernando, los griegos hicieron unos primeros 15 minutos más que aceptables. Cerrando bien la defensa y, por contra, abriendo el ataque para jugar lentos y por conceptos, pusieron en dificultades a España, que no pudo correr y esto les puso nerviosos.
Pero el acierto exterior de los de Yannakis llegó a su fin cuando apareció Ricky y la defensa española, con constantes dos contra uno y relevos, se adueñó del partido. Es muy complicado para cualquier rival del equipo español mantener la intensidad y el ritmo durante los 40 minutos del encuentro. Aunque, como en el caso de ayer, a la selección española le costara jugar con sus hombres interiores, o que los bases tardaran en centrarse, al final siempre aparece alguna genialidad que encarrila el partido. Primero Rudy, luego algunas pinceladas de Pau, y para rematarlo, un inicio tremendo del tercer cuarto de Navarro y Calderón bastaron para sentenciar.
La selección ya ha calentado motores. No es sencillo afrontar el primer partido de un torneo, y aún menos si es ante la dura y experimentada Grecia. Ahora es cuestión de ir puliendo detalles y, sobre todo, introducir en ritmo de partido a hombres como Felipe Reyes, Garbajosa, Raül e incluso a Navarro, que serán necesarios en posteriores y más complicadas empresas.Quizás fue ayer el juego interior español el aspecto más preocupante de la selección. Debido en parte a la manera de jugar del rival, muchos minutos con cuatro hombres pequeños, pero también porque los pívots no acabaron de mandar en la pintura. Y no sólo se puede vivir del perímetro.
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