Cuando uno sabe que los juegos de azar son su debilidad, el jugador tiene dos opciones: o se controla o se pierde en el juego, con consecuencias impredecibles y por cierto malas. Pero siempre tiene la opción de elegir.
Todos sabemos que los extremos son malos, ya sea en el juego o en la propia vida
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El Poder de Elegir…

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