Como todas las tardes, Javier Pancorbo acudió a encontrarse con sus amigos en el bar de la esquina. Mientras tomaba una cerveza y charlaba se le ocurrió echar una moneda en una máquina tragaperras. Media hora después, había dilapidado 80 euros. La adrenalina que le despertaba el cebo de los premios parciales le hizo jugarse
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Crisis y Bingo

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